Atisbo de invierno
en mis ojos humedos
por el frío.
Las nubes grises
parecen adormiladas
sobre Madrid.
Hojas de platanero
corren atribuladas
por las aceras,
mientras mis pies
desean emprender
el camino a tu casa.
Los sueños parecen
pesar más que ayer
menos que mañana
y un cristal de autobús
empañado se convierte
en improvisado papel.
Tal vez debiera
abandonar el incesante
deseo de vivir de la ilusión,
dejarme arrastrar
por la humedad
de esta lluvia helada,
pero no sé más
que dejarme arrastrar
por los efluvios
que emanan
de mis sentimientos.
Volver a ser el niño
que un día fuí.
1 comment:
veo que te sigue besando de vez en cuando la inspiración, y eso me anima ;). sencillamente calidad en estado puro, no pares Maestro. me salva lo que escribes. un abrazo
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